Serra de Enciña da Lastra


Enciña da Lastra se encuentra situada en la zona noreste de la provincia de Ourense, entre las comarcas del Bierzo y Valdeorras, con el río Sil encajado en el límite oriental. La Sierra tiene la condición de Parque Natural, siendo el más reciente de los 6 con los que cuenta Galicia, declarado en el 2002, contando con aproximadamente 3000 hectáreas protegidas.

   Espectacular formación rocosa flanqueada por el Sil, desde uno de los múltiples miradores del parque.

En este Parque Natural reina la roca caliza, muy escasa en el resto de Galicia, ofreciéndonos en Enciña da Lastra una serie de cuevas, cañones, acantilados y valles a los que la vegetación y la fauna del lugar se han tenido que adaptar dando como resultado una serie de especies endémicas o muy raras de ver fuera del parque.

Panorámica del pueblo de Covas rodeado por las montañas, con el río Sil a su derecha.

Es uno de los grandes tesoros desconocidos de Galicia, un lugar de visita imprescindible para cualquier amante de la naturaleza, con decenas de rutas que cruzan bosques de encinas y castaños centenarios, riachuelos de aguas cristalinas, prados repletos de orquídeas, pueblos de pizarra incrustados en las laderas de las montañas…En definitiva, un lugar en el que descubrimos a cada paso la naturaleza en uno de sus estados mas puros.

Uno de los múltiples senderos que recorren el parque, con Peña Trevinca aún nevada al fondo de la imagen.

En el parque domina el bosque mediterráneo, siendo su mayor exponente la encina, árbol muy escaso en cualquier otro punto de Galicia, junto con éste conviven el madroño, tomillo, orégano, lavanda y un sinfín de plantas que despertarán todos nuestros sentidos, sumergiéndonos en una experiencia única.

Subida hacia las zonas altas entre bosques de encinas y castaños centenarios.

Es este carácter tan singular, el que convierte a Enciña da Lastra en el lugar de Galicia con mayor número de especies de orquídeas silvestres y uno de los mejores sitios para observar diferentes especies de mariposas, destacando entre ellas la mariposa Arlequín (Zerynthia rumina) o la Cleopatra (Gonepteryx cleopatra), muy escasas o inexistentes en el resto de la Comunidad Autónoma.

Bellísima orquídea (Orchis purpurea), primavera del 2018.

Orquídea del género Ophyrs (Ophrys sphegodes) al borde de un camino, primavera del 2018.

Mariposa arlequín (Zerinthya rumina).

Os dejo a continuación algunos de los rincones que podemos encontrar en Enciña da Lastra, un lugar para conocer, disfrutar, caminar y respetar.

Vistas desde una de las zonas altas de la Sierra, al fondo Peña Trevinca nevado.

Valle dominado por pastos en las zonas bajas.

Ruta que se adentra en un bosquete de encinas.

 Antiguos caminos rodeados de encinas.

Caminos para perderse dentro del Parque.

Subiendo hacia uno de los miradores, con el bosque mediterráneo dominando la zona.

Otro de los seres vivos que hacen de este lugar un sitio tan peculiar, escorpión (Buthus ibericus).


Preciosa puesta de sol en uno de los múltiples prados de la zona.

Esta sierra tiene una gran extensión y muchos valores naturales que resaltar como para incluirlos todos en una sola entrada, por lo que seguiremos conociéndola en una nueva publicación.

Espero que después de este pequeño resumen conozcamos un poco mejor este rincón de Galicia y que entre todos ayudemos en su conservación, ¡nos vemos en la siguiente entrada!

Bibliografía:
Varios autores, (2006). As montañas de Galiza. Ed. A nosa terra.
García, X. R., (2008). Guía das plantas de Galicia. Ed. Xerais. Vigo, España.

Webgrafía:
www.parquesnaturais.xunta.gal

Viaje a Bulgaria (3º parte)

Días 7,8 y 9 (el sur de Bulgaria).


En esta última parte de nuestra aventura, decidimos alejarnos de la costa visitando la zona sur del país, manteniéndonos cerca de la frontera con Grecia.

Las lluvias nos dieron un respiro, dando paso al sol y a temperaturas que llegaron a los 22º o 23º de máxima, condiciones que ya nos hacían soñar con víboras a cada paso.

Durante día y medio seguimos el cauce de uno de los ríos más importantes de Bulgaria, el Arda, de aguas rápidas y gran caudal, que esculpía el terreno a su paso, con meandros, grandes acantilados, llanuras y bosques de ribera.

Río Arda en una zona montañosa del sur de Bulgaria

Fue en estos últimos días donde descubrimos la belleza y la hospitalidad de un país virgen, con enormes montañas, robledales, lagunas, lagos, humedales... En el que además de hérpetos pudimos observar una gran biodiversidad, teniendo la suerte de ver alimoches, cigüeñas negras, pelícanos, pechiazules y un largo etcétera de especies que eran nuevas para mí.

En medio de tanto bicho, también tuvimos tiempo para echar alguna que otra siesta disfrutando del sol. Fotografía de Ander Izaguirre.


Disfrutando de una de las últimas especies del viaje, la tortuga mediterránea (Testudo hemanni). Fotografía de Alberto González.

Ya en el último día de bicheo, encontramos un entorno idílico en el que un pequeño río hacía de anfitrión a la mayor concentración de especies hasta el momento, entre las que destacan el sapo de vientre amarillo (Bombina variegata), la tortuga mediterránea (Testudo hermanni) o el tritón punteado (Lissotriton vulgaris). ¡Difícil imaginarnos un lugar mejor para despedirnos de Bulgaria!

 Sapo verde (Bufotes viridis), de fondo, uno de los mejores hábitats del viaje.

Os dejo a continuación algunas fotos de las especies que fuimos encontrando durante los últimos días del viaje:

Lagarto verde oriental juvenil (Lacerta viridis).

Lagarto verde oriental adulto (Lacerta viridis).
  
Sapo de vientre amarillo (Bombina variegata).

 Culebra teselada (Natrix tessellata).

  Culebra teselada (Natrix tessellata).

 Rana verde europea (Pelophylax ridibundus).

 Macho adulto de tritón punteado (Lissotriton vulgaris).


Lagartija de los Balcanes (Podarcis tauricus).

 Lagartija de Erhard (Podarcis erhardii).
  
Tortuga mediterránea (Testudo hermanni).

Y hasta aquí una aventura difícil de olvidar, en la que recorrimos casi por completo un país lleno de contrastes con poco más que una cámara y mucha ilusión. 9 días, 5 amigos, 21 especies de hérpetos y mil aventuras, anécdotas y buenos momentos que espero pronto poder repetir.

Así se quedan nuestros guantes después de la aventura en el este de Europa.

Por último, decir que todas las fotografías que aquí aparecen son hechas por mí salvo que especifique lo contrario, con el único fin de dar a conocer la geografía, flora y fauna que nos rodea, por lo que agradecería su difusión. Si alguien está interesado en utilizar las imágenes, pido que antes se ponga en contacto conmigo a través del blog debido al tiempo y esfuerzo invertido en su realización.

¡Nos vemos en el monte!

Viaje a Bulgaria (2º parte)

Días 4, 5 y 6 (la costa del Mar Negro).


En esta segunda parte del viaje, alcanzamos la costa del país, bañado por las aguas del Mar Negro. Recorrimos esta zona durante tres días, desplazándonos desde el centro hasta prácticamente la frontera con Turquía, al Sur.

Los días seguían siendo nublados y con bastante lluvia, pero las temperaturas nos dieron un pequeño respiro, ascendiendo hasta una máxima de 15 grados, por lo que la probabilidad de encontrar hérpetos subía considerablemente.


Así de bien posaban nuestros modelos, fotografía de Alberto González.

Fueron días de mucha actividad, visitando ciudades importantes como Burgás, donde encontramos nuestros primeros ejemplares de Lagarto de Cristal (Pseudopus apodus), el lagarto más grande de Europa, todo un espectáculo.

Posando con dos machos adultos de Lagarto de Cristal.

También nos alejamos de las grandes ciudades para recorrer los kilómetros y kilómetros de dunas y humedales que rodean la costa, con ecosistemas muy bien conservados, algo imposible de ver en la Península debido a la masificación de estos lugares. En estas zonas costeras pudimos encontrar prácticamente todos los anfibios posibles por área de distribución.

Grandes arenales de la zona, hábitats ideales para anfibios como el Sapo de espuelas oriental (Pelobates Syriacus).

También visitamos pequeñas poblaciones costeras que en los últimos años crecieron de manera considerable debido al turismo de playa, pero que fuera de la época de verano parecen pueblos fantasma, con la mayor parte de las urbanizaciones y hoteles vacíos.

Urbanizaciones en primera línea de playa sin inquilinos y semiabandonadas como se puede apreciar viendo el estado de la piscina.

Enormes hoteles donde pasamos una noche especialmente lluviosa y en el que éramos los únicos huéspedes.

Os dejo a continuación algunas fotos de las especies que fuimos encontrando en las zonas costeras, todo un espectáculo de formas, colores y estrategias de adaptación al medio:

 Ranita de San Antón Europea (Hyla orientalis).

Ranita de San Antón Europea (Hyla orientalis) de coloración marrón.

Juvenil de sapo de espuelas oriental (Pelobates syriacus).

 Sapo de espuelas oriental (Pelobates syriacus) semienterrado en la arena.

 Sapo de vientre de fuego (Bombina bombina).

 Macho adulto de Tritón crestado de Burech (Triturus ivanbureschi).

 Hembra en fase terrestre de Tritón crestado de Burech (Triturus ivanbureschi).

 Sapo común (Bufo bufo).

Salamandra común (Salamandra s. var. salamandra).

 Lagarto de Cristal (Pseudopus apodus) en su entorno.

Detalle del Lagarto de Cristal (Pseudopus apodus).

Por último, decir que todas las fotografías que aquí aparecen son hechas por mí salvo que especifique lo contrario, con el único fin de dar a conocer la geografía, flora y fauna que nos rodea, por lo que agradecería su difusión. Si alguien está interesado en utilizar las imágenes, pido que antes se ponga en contacto conmigo a través del blog debido al tiempo y esfuerzo invertido en su realización.

En breves la 3º y última parte de nuestra aventura, ¡Las zonas montañosas del sur de Bulgaria!

Viaje a Bulgaria (1º parte)

En semana santa del año 2018 decidí emprender una aventura con un grupo de apasionados de los hérpetos con los que comparto afición. Organizamos y planificamos un viaje pensando en recorrer toda Grecia en 9 días, haciendo una ruta que visitase sus distintos ecosistemas, pensando en poder ver el mayor número de especies posibles.


El equipo completo con los acantilados del río Arda al fondo. De izquierda a derecha (Miguel, Rafa, Alberto, Ander y Javi).

Día 0

Nos juntamos en Madrid, viniendo cada uno de una parte de la península, y cogimos un avión rumbo a Sofía, capital búlgara donde nos esperaba una furgoneta que nos acompañaría durante toda la expedición por Grecia.

Nuestra primera sorpresa del viaje, y probablemente la más desagradable fue que no nos alquilaban la furgo si íbamos a Grecia, necesitábamos un papel especial que tardaba al menos 5 días en tramitarse y no podíamos permitirnos el lujo de esperar. Por momentos parecía que la aventura se acabaría antes si quiera de que empezase.

Tras varias horas de llamadas a la Península y de hablar con varias compañías de alquiler de coches, llegamos a un acuerdo con la empresa que nos tenía reservada la furgo, podíamos llevárnosla, pero sin salir de Bulgaria.

En ese momento nuestro viaje tomó una nueva perspectiva, se nos acabó la posibilidad de ir a Grecia, de temperaturas agradables y días despejados, y sobretodo de ir a uno de los mejores puntos de Europa para los hérpetos. Nuestra nueva realidad era Bulgaria, un país del que apenas sabíamos nada, en el que no teníamos ninguna ruta marcada, del que desconocíamos su cultura, idioma, dinero, etc. ¡Ahí comenzó nuestra verdadera aventura!

Con una capa de medio metro de nieve a cada lado comenzó nuestra andadura hacia el este del país (la costa del Mar Negro), mientras nos alejábamos de la fría capital lo máximo posible, para buscar un sitio tranquilo donde acampar la primera noche.


Días 1, 2 y 3 (viaje por el interior del país).

Con unas temperatura de entre 0 y 9 grados y lluvia casi constante comenzó nuestro viaje hacia la costa del Mar Negro, esperando que allí el clima fuese más suave y más propicio para bichear. Nos fuimos moviendo en la furgo durante esos días, visitando diferentes puntos del interior que encontrábamos de camino, sin detenernos demasiado ya que las condiciones no eran ni de lejos las ideales. Aún así, como buenos bichólogos, rascamos y rascamos y nuestras primeras especies del viaje empezaron a dejarse ver, os dejo a continuación algunas fotos de lo que fuimos encontrando:

Podarcis tauricus (Lagartija de los balcanes)

Bufotes viridis (Sapo verde)

Lacerta viridis (Lagarto verde oriental)

Pelophylax ridibundus (Rana verde europea)

Natrix natrix (Culebra de collar europea)

Lacerta trilineata (Lagarto de los balcanes)

Rana dalmatina (Rana ágil)

Triturus ivanbureschi (Tritón crestado de Buresch)


Por último, decir que todas las fotografías que aquí aparecen son hechas por mí salvo que se especifique lo contrario, con el único fin de dar a conocer la geografía, flora y fauna que nos rodea, por lo que agradecería su difusión, si alguien está interesado en utilizar las imágenes, pido que antes se ponga en contacto conmigo a través del blog debido al tiempo y esfuerzo invertido en su realización.

En breves, la 2º parte de nuestra aventura, ¡La costa del Mar Negro!